En el mercado actual, los negocios compiten para ser el mejor, ofrecer servicios rápidos, de calidad, fiables y con el menor coste posible. Para este objetivo la gestión del stock es fundamental.

El control de almacén o de inventario es una parte de la logística de la empresa y consiste en organizar, planificar y controlar las mercancías de un almacén. Todo para ofrecer un servicio constante a la demanda existente con la máxima fiabilidad, rapidez, versatilidad y calidad al menor coste posible.

La gestión de stocks requiere conocer muy bien el funcionamiento del almacén y del propio negocio.

Encontrar el equilibrio entre las ventas (salidas) y pedidos a proveedores (entradas) no es facil. Las ventas son imprevisibles y dependen de los consumidores; y, aunque los pedidos a proveedores depende de nosotros, hay que regular la frecuencia y tamaño de los pedidos para no quedarnos cortos ni pasarnos.

Objetivos principales de la gestión de stock:

  • Reducir el coste de almacenamiento.
  • Minimizar la mercancía que puede quedar obsoleta si no se vende.
  • Mejorar la distribución entre almacenes y desde ellos a los clientes.
  • Estar siempre preparado para la venta.
  • Dar salida a todos los pedidos de forma rápida y eficiente.

Todo esto hace ser más competitivos, generar un mayor número de ventas a medio plazo y mejorar el flujo de caja. Una buena gestión de stock reduce la carga de trabajo y tiene un impacto directo sobre el funcionamiento del negocio y en su rentabilidad.